UNA MIRADA A MARYLIN MONROE
Quizá para muchos al oír el
nombre de Norma Jeane Baker no causa ningún interés ni atrae la atención, pero al saber que este
nombre perteneció a unos de los iconos sexuales por excelencia de toda la
historia o al menos del último siglo, representa un valor enorme e inspirador,
que no deja (ni dejó) de causar envidias y celos, pero que de igual modo
transformó a toda una generación, a una industria y encabezó un estilo de vida.
Nacida en una familia
completamente disfuncional, su madre con
problemas emocionales y psicológicos y
un padre… un padre?. Era la realidad que tendría que vivir en su niñez la
pequeña Norma o mejor conocida en el medio artístico como Marilyn Monroe. Se
crió prácticamente sola. Entre sueños, cine y una belleza inigualable, Marilyn
crecía y conocía el mundo en la “jungla de asfalto” (primera película en la que
actuó) de Los Ángeles California.
Es muy común que el mundo la
conozca por una serie de fotos y pinturas que han hecho de ella, como por
ejemplo el retrato concebido por Andy
Warhol y que habita en el famoso Museo de Arte Moderno de New York, o tal vez
por su interpretación de la canción de cumpleaños dedicada a John F. Kennedy, o
por su pose tan sensual capturada por un fotógrafo al pasar por un ducto de
ventilación, donde su falda se levanta y hasta por sus relaciones amorosas con
Joe Dimaggio, italiano por excelencia y con el dramaturgo Arthur Miller, quienes no aguantaron el gran
carisma y espontaneidad de la “rubia” quedando completamente destruidos
emocionalmente. Pero Marilyn era mucho más que cientos de reliquias
cinematográficas, portadas de las mejores revistas de moda y glamour y las
incontables presentaciones entonando su prodigiosa voz, Marilyn era una mujer
en búsqueda constante de su ser
interior, ella quería demostrar que una persona del común podría surgir del
mismísimo infierno y capturar la atención de todo el mundo. Su maravillosa
belleza le ayudó a convertirse en un símbolo que tal vez para la época no era
conocido y que llegaba a ser criticable fácilmente, pero con la dulzura que
ella mostraba frente a las cámaras, la sociedad la aceptó y la recibió como la
novia de los Estados Unidos, transformando así mismo, a una sociedad puritana y
conservadora.
Marilyn era sinónimo de fiesta,
belleza, sexo, dulzura, cine, vestidos largos, drogas, sueños, hoteles, terciopelo,
arte, cultura , musicales, casinos… Marilyn era la mujer deseada, un ángel en
cuerpo humano, que levantó sus alas para dejar que el mundo la observará y
suspirará, Marilyn era un símbolo sexual que despertaba los más oscuros
deseos dejándose llevar por la lujuria y
la libertad.
Su imagen marcó toda una tendencia y es indiscutible no
aceptar el gran movimiento que ésta mujer de cabello rubio, cuerpo pequeño y
rostro angelicalmente demoniaco después de 50 años de su muerte todavía se
jacta de trasmitir a miles de mujeres, jóvenes, dinámicas artísticas y estilos
de vida que ven en ella, un símbolo no solo sexual, sino de irreverencia,
sueños, alegría y nostalgia de una época fascinante sin photoshop, sin
cirugías, solo ella y su belleza, su cuerpo, su fama, su conqueteo, su talento.
Seguramente este ángel
rebelde a quien no se la ha esclarecido
la verdad acerca de su muerte, sonríe y suspira, pues su imagen sigue viva y actualizada,
haciendo gala un poco al esteticismo, a esa doctrina del arte por el arte y contagiando e inspirando a miles de
corazones y propuestas gráficas inconfundibles, claramente coloridas y bizarras.


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